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El Vino de las Ferias es uno de los vinos que más emociones transmite solo con escuchar su nombre. Cuando pensamos en las fiestas patronales de los pueblos, las Fiestas del Pilar, la Feria de Almería y toda las Ferias que hay en Andalucía, nos viene a la cabeza el vino que se toma con barquillo. Un chato con barquillo que se disfruta con los amigos.

El Vino de las Ferias es un vino añejo dulce que se elabora en la población de Cariñena. Se elabora con uvas seleccionadas y sobremaduradas de variedad Viura. Es un vino que consigue su gran sabor por la crianza en barrica de roble durante 18 meses.

Este vino se podría definir como tradición y folclore en un solo trago y es que el vino dulce acompañado de un barquillo es una costumbre característica. También es vaso de chato donde se toma, no es habitual tomar vino en un vaso tan pequeño y que nos sepa a tanto. A esto lo acompaña el lugar, un recinto ferial, con mucho ambiente, música y buena compañía.

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Ya es habitual en unas fiestas ir a por tu chato antes de entrar al recinto de concierto o al empezar la noche. Casi tan importante como ponerse una pañoleta de fiesta.  Y es que la tradición siempre ha sido recorrer el recinto ferial y hacer una parada para beberse un vaso de vino dulce, una patata asada y probar puntería en la atracción de turno.

Al igual que muchos amigos juegan a ver quien tiene más puntería en las diferentes atracciones, otros piden un metro de chatos, una hilera de vasos llenos con el vino de las Ferias. Siempre estará la discusión, con barquillo o sin barquillo, para gustos los colores.

En cada ciudad tiene su tradición. En Zaragoza es habitual tomarlo en el primer puesto del Recinto Ferial de Valdespartera. Una caseta de feria que agrupa a personas de todas las edades y a los peñistas. Ya es tradición que se haga una pizarra con la cantidad de chatos que llevan tomados cada peña, y es que con los metros de Vino de las Ferias se adelanta mucho.

En Almería también es un vino con tradición, lleva presente más de 100 años en la feria, y es que existen cinco negocios que ofrecen un vasito de vino dulce acompañado por un barquillo. "No has ido a la Feria de Almería si no te has tomado un vino de Cariñena con su barquillo". Es el lema más repetido año tras año y es que la receta del éxito es muy antigua y no cambia.

En Andalucía también existe la tradición, y es que en cada feria de Abril, Feria de Granada, Feria de Jaén y todas las ferias de Andalucía, siempre hay una caseta donde ir a tomar el vino de las Ferias.

El sabor dulce de los chatos de las Ferias, el crujiente del barquillo y el ambiente que rodea esta tradición, hace que perdure durante años. Desde por la tarde hasta altas horas de la madrugada los grifos de los toneles no paran de servir litros de felicidad.

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